Etapa 8

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León – Rabanal del Camino (74 kms)

Anoche la liamos parda… o a punto estuvimos. Resultó que nos dijeron que a las 22:30 se daba silencio, después de la misa que las monjitas celebran a las 21:30, y nosotros entendimos que antes de esa hora podríamos entrar en el albergue. León esa noche era un sin fín de fiestas, celebraciones y actos musicales por todas partes, así que nos juntamos con los amigos Juan Carlos y Alfredo y nos hicimos una etapa extra del camino, esta vez por los bares de León. Como buenos peregrinos, a las 22:00 estábamos ya despidiéndonos y yéndonos cada uno a nuestros respectivos recogimientos espirituales. Cuando llegamos a la puerta del albergue estaba cerrada a cal y canto. Llamamos a todos los timbres, aporreamos todas las puertas, y nadie salía ni a decirnos que nos buscásemos otro sitio para dormir. Un peregrino que había dentro intentó abrirnos, pero nada. Desesperados fuimos a la hospedería que había al lado, también de las monjas, para ver si podíamos entrar por algún sitio, esperándonos la bronca de nuestra vida… Sin apenas darle importancia a nuestro retraso, nos dijeron que ahora nos abrían, y que volviésemos a la puerta principal.

Y fué entonces cuando se obró el milagro… se abrió otra puerta calle abajo y comenzaron a salir peregrinos a cascoporro. ¡Venían de misa!. Poco a poco se fueron acumulando en la puerta donde nosotros estábamos esperando a que nos abrieran… disimulamos un poco, nos confundimos en la multitud y entramos con todos los demás… ¡tantos caminos y esto no nos lo sabíamos!

Hoy ha amanecido lluvioso, y así ha estado todo el día, pero no ha caído ni una gota. Hasta Hospital de Órbigo el terreno es bueno, aunque la salida de León sigue teniendo sus carencias. A la salida de Hospital decidimos tomar una alternativa que no habíamos hecho nunca, hacia Villares de Órbigo. Todas las piedras que han quitado del resto del camino han debido ponerlas en ese tramo. Un tramo incómodo, por el viento que ahora nos daba de cara y por los cantos rodados que había durante todo el camino. A la salida de la alternativa nos encontramos con un nuevo personaje del camino: David, un buen tipo que ha montado en medio de la nada su casa, en una antigua cuadra, y que a cambio de la voluntad ofrece a los peregrinos algo de comida y bebida fresca. La casa de los Dioses.

A la hora de comer, casualmente estábamos en Astorga, y casualmente también nos empezó a apatecer al unísono un buen platito de algo calentito. Pues venga… un cocido maragato mismo. ¡Aunque no nos apetezca!.

Todavía nos quedaban 20 kms para llegar a donde pretendíamos, Rabanal del Camino, y se hizo muy cuesta arriba, por la cuesta, por el viento de cara, y por los garbanzos… ¡Opá, que mira que yo voy a largá, eh!

Sobre las seis llegamos a Rabanal, cansados pero como se suele decir, satisfechos por haber llegado.

3 comentarios

  1. Las piernas, no se si las llevais muy cansadas, pero lo que es el estómago lo llevais muy, pero que muy reconfortadito.
    petons a mis preregrinos favoritos.

  2. Que de casualidades os salen, y maragato nada menos, con lo pesados que se ponen, a mi me lo vas a decir jajaja, un beso peregrinos

  3. Ya te digo Isa!. Y lo del albergue se debe a no haber ido a misa como los demás. Si hubiérais ido a misa otro gallo os hubiera cantado peregrinos … no hubiérais aporreado las puertas con la desesperada sospecha de tener que dormir al raso. ¡aaaaah hombres de poca fe!. Besitos.

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