C’est fini

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Email this to someonePin on Pinterest0

Nos quedan por recorrer los últimos 50 kilómetros de canal. El canal sigue, hasta el Atlántico, pero nosotros cortamos en Agen, que está bien comunicada y nos permite volver en tren hasta Beziers. El pedaleo como los dos últimos días se hace muy llevadero, y a la falta absoluta de desniveles se suma la pista asfaltada en el 100% del recorrido. Nos levantamos no demasiado temprano y nos tomamos con calma el último día, como queriendo alargarlo, y entramos en varios de los pueblecitos que nos vamos encontrando a nuestro paso, y en Valence de Agés, a mitad de ruta entramos a buscar algún sitio para hacer la compra. Nos encontramos con el pueblo en fiestas y lleno de puestecitos donde te vendían de todo, desde pescado fresco a comidas preparadas, frutas, verduras, objetos de dudosa utilidad, dulces, pan… todo el pueblo estaba lleno de tenderetes por donde mirases, y no era un pueblo pequeño. Así que aprovechamos e hicimos allí toda la compra y seguimos ruta para buscar un sitio tranquilo para comer. Unos 10 kilómetros más allá encontramos un merendero y paramos a comer y a echar una siesta, que estaba apretando el calor. Seguimos ruta hasta Agés y buscamos la estación de tren para solucionar el tema de los billetes de vuelta antes que nada. Con los deberes hechos, nos dirigimos a nuestro Etap de hoy, que esta vez estaba a una considerable distancia del pueblo… pero a estas alturas los kilómetros ya no nos afectan. Terminamos nuestro viaje de ocho días por tierras francesas, hemos aprendido muchas cosas, hemos conocido a fondo este país, al menos más a fondo que nunca, hemos descubierto que además de ser muy educados, los franceses son muy amables y siempre dispuestos a ayudar y a echarte una mano. France, atout alors¡¡¡

Algunos consejos de utilidad: – Esta ruta está muy, pero que muy recomendable para venir con toda la familia, niños de todas las edades y de cualquier tamaño. Hemos visto todo tipo de carritos porta-niños, porta-bebés y porta-equipajes, algunos artesanales y otros muy profesionales. Niños en sillitas, en carritos, en sus bicis, transportados con barras… en fin, cualquier forma es buena y fácil para hacer el Canal. – Desde Beziers hasta Castelnaudary el canal transcurre casi por entero por camino, pero desde ahí hasta Agén, y suponemos que más allá, transcurre por pista asfaltada. Hay que tener en cuenta eso, para programar las etapas y no pasarse de kilómetros en un sitio ni quedarse corto en el asfalto. – La oferta hotelera es amplia, hay Etap o Formula1 en las ciudades más importantes: Beziers, Carcassone, Castelnaudary, Toulouse, Agen, y se puede dormir por unos 44€ por pareja. En los Etap hay habitaciones de 3 personas, y puede salirte por menos de 20€. También hay campings repartidos por todo el recorrido en los principales pueblos de paso. – Hay que cambiar las costumbres de horarios, porque en Francia las tiendas cierran a las 12 de la mañana y vuelven a abrir más allá de las 14. Luego, a las 19:30 está ya todo cerrado. Las comidas hay que hacerlas sobre las 13 horas y las cenas sobre las 20:30. Siempre encontrarás algo abierto más tarde, pero a los horarios normales puedes aprovechar ofertas de menús, etc. – Algo a lo que estamos acostumbrados en España es a tener fuentes de agua potable, o al menos “no tratada” por todas partes. Aquí no. En algunas exclusas puedes encontrar baños con agua, pero no en todos. En los restaurantes es habitual pedir “eau de robinet”, que es lo que comúnmente se denomina “agua del grifo”. Una botella de agua embotellada te puede costar 4€. – El canal es completamente navegable, y encontrarás cientos de barcos recorriéndolo de un lado a otro. Los alquilan, sin necesidad de licencia en los pueblos más grandes, como Castelnaudary, donde está una de las oficinas de Le Bot. No llegamos a preguntar muy a fondo, pero nos contaron que una semana de barco te puede salir por unos 3000 euros, para 6 personas. Ahí el alojamiento lo tienes solucionado porque duermes en el barco, y la comida también la haces a bordo. – Los trenes en Francia son dignos de un país civilizado, todos los trenes tienen compartimentos para meter las bicicletas. En los de corto-medio recorrido las bicis viajan gratis y en los de largo recorrido te cuestan 10 euros por bici. Los precios de los billetes tampoco son caros para lo que es Francia. Desde Agen hasta Beziers nos ha costado 150€ los cuatro. Hemos tenido que hacer transbordo en Toulouse, por cuestión de combinaciones, pero las bicis han viajado gratis. – En Francia es todo muy caro, en comparación a España, pero se come muy bien, de manera abundante y lo que puede parecer un precio elevado mirando la carta de los restaurantes, después te parece un buen precio. Cuidan mucho la presentación y los detalles de todos los platos. – El idioma es una importante barrera, y el inglés, aunque te puede ayudar en ocasiones, tampoco se les da muy bien a los franceses…. Supongo que será por aquello de “faltaría plus”. – Por el canal no se pasa ni demasiado frío ni demasiado calor. Está siempre protegido por un pasillo de más de 42.000 plataneros, que te quitan el sol, el viento y hasta la lluvia. Estos plataneros están en un serio peligro, y la sociedad francesa está consternada porque de aquí a 15 años están amenazados todos a desaparecer, por un hongo para el que no se conoce cura, y obligará a talar todos los árboles. Esperemos que se encuentre una solución antes de que sea demasiado tarde; es una maravilla el canal y sus árboles. – Está prohibido bañarse en el canal, pero cuando lo ves te preguntas porqué lo prohibirán, porque lo que menos le apetece a uno en el mundo es meterse ahí. Evita caerte dentro, puede que no vuelvas nunca a ser el mismo 😀 – Recomendable, muy recomendable, sobre todo si quieres llevar niños o no estás muy preparado físicamente.

Un comentario

  1. enhorabuena turistas!! nos vemos en cadiz 😉

No se admiten más comentarios