Etapa 7. San Vicente de la Barquera – Ribadesella

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Amanece el día con niebla en San Vicente de la Barquera. La ropa que lavamos ayer no se ha secado, y alguna que se quedó fuera está más mojada todavía. Los lugareños dicen que mañana de niebla, tarde de paseo.
Hoy sí que nos despiertan los ruidos de los peregrinos y las luces que a las 7 de la mañana ya están encendidas. Festival de ronquidos y hasta un italiano que hablaba en sueños. Diversión garantizada.
Optamos por la carretera para ir hasta Unquera, porque el camino es muy malo y entre la niebla y la humedad no vamos a disfrutar mucho del camino.
En Unquera decidimos hacer el desayuno fuerte del día, para que no nos pase lo de ayer y se nos junte todo demasiado. Así que en Unquera paramos a probar las corbatas entre otras cosas.
Después de Unquera nos despedimos de Cantabria y entramos en Asturias… y como no, con subida. En la primera rampa José María y César que optan por camino surge el primer indicente destacable del viaje. José María al meter todo el desarrollo para subir la fuerte pendiente de cemento de la entrada del pueblo, se le sale la cadena por el interior de los radios y se va al suelo sin poder reaccionar. Fue sólo el susto, pero suficiente para descartar seguir subiendo, entre otras cosas porque con esa pendiente ya no se podía volver a subir en la bici. Bajamos y alcanzamos a Paco y José Luis que iban por la carretera antes de llegar a Colombres.
Desde aquí empieza la parte más bonita no sólo de la ruta sino quizás de todo el viaje. Tomamos el GR E-9 que nos lleva pegados a la costa; acantilados, paisajes increíbles, el mar siempre a la vista y parajes que nos hacían parar una y otra vez a hacer fotos.
Así llegamos a Llanes, y seguimos camino hacia Niembro donde tenemos previsto comer. Fabes con almejes, sidra y ternera asada… para ir abriendo boca, que Asturias bien lo vale.
Casi sin fuerzas para andar nos volvemos a subir en las bicicletas para afrontar los últimos 20 kms hasta Ribadesella, donde tenemos previsto parar. Por el camino nos vamos topando con playitas cada vez más tentadoras. Tenían razón las lugareñas, la tarde es calurosa y empieza a apetecer un baño. Paco nos lleva a la playa de Gulpiyuri. Una playa interior creada por el agua del mar que se cuela entre las rocas. Una verdadera maravilla. Y esta vez sí que sí. Nos damos un buen baño a pesar de lo fría que estaba el agua.
Seguimos camino renovados hasta Ribadesella, haciendo incluso carreritas. José Luis ya se va animando y empieza a confiar en sus fuerzas… y hoy ha mostrado los dientes.
Llegamos a Ribadesella y nos quedamos en la Residencia Juvenil.

Un comentario

  1. Esto no es lo que era. Los Bicigrinos de antes penitenciaban durante todo su trayecto. Bueno, eso sí. Si para vosotros penitenciar es corbatitas por aquí, fabitas por allá, bañitos por acullá…
    Kmpi

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