Etapa 10. Muros de Nalón – Canero

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Aprovechando que estábamos en un apartamento con cocina anoche hicimos compra para la cena y para el desayuno de hoy. Así que ya salimos desayunados para subir la gran cuesta que hay a la entrada del pueblo.

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Seguimos flechas amarillas desde el primer momento y nos metimos en un precioso bosque en general bastante ciclable, aunque Paco pronto empezó a jurar en arameo. La lluvia de anoche ha dejado los caminos algo embarrados y hay zonas con charcos que impiden ciclar con tranquilidad.

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El camino nos deja directamente en la carretera hacia Cudillero. Al pueblo bajamos todos salvo Paco que sigue ruta en dirección a Soto de Luiña. Tras las fotos de rigor volvemos por nuestros pasos y volvemos a ganar toda la altura perdida.

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Tras los primeros treinta kilómetros de etapa llegamos a Novellana donde volvemos a reencontrarnos con Paco que nos esperaba para el bocata de medio día.

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El día empieza a cubrirse aunque no amenaza lluvia de momento. Rodamos por carreteras solitarias y fáciles aunque con contínuas subidas y bajadas que van castigando las piernas. Pasamos por Soto de Luiña y nos vamos cruzando con varios de los ciclistas que nos vienen acompañando durante todo el viaje, y algunos nuevos que van apareciendo; los dos de Colunga, los dos de Ribadesella, seis nuevos de Burgos y Cataluña…

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El resto de la etapa igual; preciosas carreteras de montaña, subidas y bajadas continuas siempre entre los 70 y los 150 metros, de altitud. Sin bajadas muy largas ni subidas eternas.

Pasado Cadavedo, en Villademoros empieza a llover y en ocasiones con fuerza lo que nos hace parar a cada uno donde nos pilló. César se refugió en una iglesia y los otros tres en una gasolinera. José María no esperó y siguió hacia el Hotel Canero, que está en una curva de la carretera N634, en un entorno privilegiado y al rato llegaron Paco y Juan y poco después César que hizo algunos tramos por caminos.

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Mientras decidian si salían o paraban a comer empieza a llover de nuevo y se empieza a levantar viento y frío. Durante la comida decidimos finalizar aquí la etapa. A destacar como siempre la amabilidad y atención de la dueña del hotel que nos trata de forma exquisita, al igual que todos los empleados. Un lugar que merece la pena tanto para comer como para alojarse.

Por la tarde, tras la siesta bajamos a ver la playa de La Cueva y pasamos la tarde tranquilamente descansando para mañana. Hoy hemos hecho aquí pensión completa.

 

Un comentario

  1. Así hasta los nenes de teta hacen el Camino!
    Que llueve, me paro.
    Que hace viento, me paro.
    Que una subida, me paro.
    Caicarmorsar, me paro…

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