Etapa 3. Zumaia – Gernika

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El antiguo convento que ahora se usa como albergue donde hemos dormido tiene unos estrictos horarios tanto de entrada como de salida, y ya nos advirtieron de que a las ocho tenemos que estar todos fuera. No hay problema, es nuestro horario, aunque hoy es un día distinto.

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Bajamos todos juntos a desayunar, y José María se marcha en dirección al tren que le llevará a Bilbao. Le ayuda Erik, un peculiar peregrino que viene de Eibar y que ha salido de casa con una bolsa de deporte y un cargamento de “nikis” que ahora ha decidido dejar en Deba en casa de un amigo.

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El resto tomamos de nuevo el camino deshecho ayer en dirección a Itziar. La ropa sobra desde antes de salir y a pesar de que nos coge en frío, subimos con bastante ritmo y enseguida nos ponemos en el alto, donde paramos a sellar en el bar donde teníamos previsto desayunar ayer.

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Tras una larga bajada volvemos a la costa de nuevo y poco después estamos ya en Deba. El calor está pegando fuerte y paramos a comprar algo de fruta antes de seguir hacia Ondarroa, donde paramos a tomar el bocata.

A estas alturas, José María ya está en Bilbao, instalado y descansando.

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De nuevo dejamos la costa y nos adentramos en monte, por supuesto hacia arriba, claro. Tras algunas paradas más para descansar en Bolivar y más adelante en Munitibar decidimos terminar la etapa en Gernika. Un poco ante, en el alto, Juan tuvo una pequeña avería con el pulpo que se dejó sin poner y se le enredó en el eje de la rueda, afortunadamente sin mayor consecuencia, aunque la fuerza del pulpo dobló un poco el eje de la parrilla.

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En Gernika fuimos directamente al albergue Artepetxea ya que habíamos llamado hacía un rato y nos dijeron que había plazas. Había mucha gente inscribiéndose y tenía pinta de que el albergue estaba ya hasta arriba. Aún así llegamos a tiempo. 18 euros por cabeza es el precio de la estancia. Caro no, desproporcionado para ser un albergue. Además nos dicen que “por higiene” no se pueden subir a las habitaciones mochilas ni alforjas, algo inédito. Un trato no demasiado adecuado para unas personas que no vienen de revolcarse en el barro, sino caminando o pedaleando.

Mientras, José María, ajeno a todo, sigue su recuperación a base de pintxos y cervecitas ricas.

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Cuando subimos a la habitación vimos el verdadero motivo de lo de no subir mochilas: es que no caben. Diez o doce personas por sala, hacinadas, las camas pegadas las unas a las otras y sin espacio apenas ni para moverse.

Pase el elevado precio, pase la incomodidad lógica de un albergue, pero ambas cosas a la vez es un abuso y un TIMO. No hay muchas más opciones para los peregrinos a pie, así que se aprovechan de eso.

Nosotros no estamos en esa tesitura, así que decidimos irnos por donde habíamos venido. No nos pusieron pega para devolvernos el dinero, y las chicas que llegaron después de nosotros y que estaban esperando por si se anulaba alguna reserva se pusieron muy contentas. Finalmente encontramos alojamiento en la Pensión Akelarre, por unos pocos euros más estamos alojados de forma más que decente.

3 comentarios

  1. Rosario del Hoyo Vinuesa

    Molt beeeee pirigrins…dejando el pabellón bien alto, mientras el lisiao se recupera. Joé con el albergue de los wevs…en lugar de camino de santiago pasara a ser camino de sangrado ( de la cartera). Besiiiiiiiiisss

  2. Aixó es el Camino. Unos días Bien unos días Mal. Unos días tratan de Timarte unos días te Desquitas…

  3. ¿Recuerdas César, que en Burgos un hospitalero nos dijo que el camino de Santiago corría el riesgo de morir de éxito? … estas son las cositas que desgraciadamente contribuirán a su muerte si empiezan a descuidar al peregrino. Está bien que todo el mundo gane para poder vivir pero sin abusar ¡me cachis!. Pero afortunadamente, en esta vida la oscuridad de algunos se compensa con la luz de otros … y hay que reconocer que no seríamos capaces de distinguir la luz si no conociéramos la oscuridad.
    Millones de besitos bicigrinos ¡AUPA!

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