Día 1. Alcañiz – Mequinenza

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%image_alt%Hemos establecido nuestra base en el hotel Calpe de Alcañiz, donde dejamos los coches. A las ocho y media ya estábamos pedaleando. Casi no se puede aprovechar más, porque a las ocho es casi de noche. Nos abrigamos como si fuésemos a ir a pedalear por Alaska, y pronto nos dimos cuenta de que no hacía falta tanta ropa. Aún así, como hasta Caspe es todo carretera, no nos desprendemos de la ropa. A mitad de camino paramos para estrenar nuestro nuevo artilugio tecnológico. Una bota de vino como está mandao.

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El desayuno de los campeones.

Seguimos hasta Caspe, y a la salida del pueblo ya tocamos camino por primera vez. Empieza el GR-99 para nosotros, Camino del Ebro. Uno puede pensar que si va a bajar el Ebro, casi puede u%image_alt%no quitar la cadena y guardarla en las alforjas. ¡Qué error! ¡Qué gran error!. El GR-99 es un camino infernal, tanto para subir como para bajar, con subidas imposibles y bajadas que aunque se podían hacer bien, no te dejaban avanzar rápidamente. Así que en el primer tramo de GR echamos casi %image_alt%dos horas para hacer unos 15 kilómetros. Cuando llegamos al kilómetro 53 de la etapa vimos con alborozo que aún nos quedaban 53 para llegar a Mequinenza, bastantes más de los previstos. El GR se mete por todos y cada uno de los meandros del Ebro, por lo que mientras que por carretera hay 2 kilómetros, por el GR hay más de 10. Así que nos alejamos de la señal del GR, silbando como si nos la hubiésemos pasado sin querer y tomamos carretera para avanzar un poco y evitar que se nos echara la noche encima. Pero a estas alturas ya estábamos un poquito tocados los dos y los kilómetros empezaba a hacer pupita. Cuando quisimos volver a retomar los caminos ya no %image_alt%teníamos ganas ni de tener ganas, y seguimos arrastrándonos por carretera hasta Mequinenza. De todas formas, hemos hecho 80 kilómetrines de nada, con 1000 metros de altitud acumulada, que para estar en el estado lamentable en el que nos encontramos los dos, no está nada mal. Llegamos a Mequinenza sobre las tres de la tarde, con la sensación de no haber estado tan cansados en la vida.

Al entrar en Mequinenza en seguida se nota que debe ser un pueblo bastante nuevo. Las calles están numeradas con simples letras, desde la A en adelante, además todas las calles son demasiado rectas y ordenadas. Resulta que el actual Mequinenza fue levantado en la década de los 70, cuando se construyó la presa, dejando el pueblo viejo más abajo. En 1975 se entregaron las últimas casas del pueblo.%image_alt%
Ahora estamos viendo el partido de Feli y Fer, van 2 a 0, y se van a llevar la Davis. ¡Aupa Fer, Aupa Feli!
Mañana más.
Si quereis ver todas las fotos, están en: Picasa

Un comentario

  1. Hola chicos, espero que os lo tomeis con calma, que ya teneis una edad, pero el paisaje es precioso, besitos

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