Etapa 3 – La Puerta – Sacedón

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Email this to someonePin on Pinterest0
“Al borde del camino se ven zarzales, matas de espino y flores de cornicabra. Por el sur aparece ahora el monte Aleja y por el norte el terreno llamado de la Nava. Poco después se cruza el Tajo y se camina a su orilla durante media hora. Al cabo de este tiempo sale de la carretera un ramal que va a Durón y a Budia y que llega, más arriba, hasta Brihuega e incluso sale, más arriba todavía, a la carretera general de Zaragoza. Siguiendo la orilla del Tajo va el camino de Sacedón, con un ramal a Pareja, a orillas del arroyo Empolveda.El viajero se ha bajado del carro para estirar las piernas un poco. Al pasar por Durón, que queda a la izquierda, un poco desviado, empieza a oscurecer.”

Hoy la etapa empieza dura, saliendo de La Puerta nos metemos en un espeso bosque que tenemos que salvar para cambiar de valle, hacia el Embalse de Entrepeñas. Salimos sin desayunar, contando con hacerlo en el primer pueblo que nos encontrásemos. Una hora después estábamos en Cereceda, ya soñando con un cafelito y algo consistente para desayunar. En Cereceda sólo hay pueblo. Nada más. Así que tiramos de barritas energéticas y agüita fresca. Seguimos ruta, y pronto llegamos a Mantiel, donde ahora sí había bar, pero no había camarero, que se acababa de ir a Pareja a hacer la compra y dejó al primo al cargo del bar. Gracias que sabía hacer un café y abrir una caja de Campurrianas, porque no sabía hacer nada más… ni abrir la caja registradora sabía, y al final nos cobró sólo lo que llevábamos suelto en monedas.

Seguimos bajando hasta la carretera que lleva al Viaducto del Embalse de Entrepeñas. Paco apoyó la bicicleta en una señal de tráfico de la carretera, y el golpe puso en guardia a un mini-panal de avispas que había en uno de los vértices. Una de ellas vino directamente hacia mi ojo, y me calzó una hostia que todavía me estoy acordando. Nada grave, un rato de dolor, otro rato de sensación de calor e hinchazón y poco más. Lo complicado fue sacar la bici de allí, porque no nos atrevíamos a acercarnos… parecíamos dos artificieros sacando la bici intentando no volver a golpear la señal de tráfico.

Cruzamos el Viaducto y seguimos hacia Durón, dentro de un par de horas volveremos a cruzar el viaducto de vuelta, porque haremos un bucle para ver Durón, Budia y El Olivar. En Budia están en plenas fiestas. En el pueblo están convirtiendo la plaza en un coso taurino, y una excavadora aplana el albero que han dejado en medio de la plaza en un montón donde juegan los niños desde por la mañana. Están preparando un arroz gigante para todo el pueblo, pero son las 13:00 y nos dicen que el arroz no estará hasta las 14:30. Se nos hace muy tarde para esperar, y la verdad es que nos apetece, y aunque algunos Budieros… y Budieras nos insisten nos fuimos a comer algo para salir en dirección a Sacedón antes de aperrearnos demasiado. Nos queda todavía la subida a El Olivar, que es dura, y la bajada aún más dura, muy técnica, con mucho pincho y ramas que nos dejan las piernas como mapas. Paco pinchó en la bajada.

Antes de volver a cruzar el viaducto buscamos un rinconcito bajo el puente para darnos un chapuzón en el embalse. Inenarrable momento.

Seguimos después del baño hacia Sacedón, que se hace largo y pesado, con mucha calor y pocas ganas de pedalear. Llegamos a Sacedón, pero a Paco todavía le quedaba otro pinchazo por gastar… y lo hizo antes de entrar al pueblo. Cosas de Paco. ¡Tubeless forever!

Sacedón también ha estado en fiestas, pero hoy se han acabado… hemos llegado tarde no podemos pillarlas todas.

2 comentarios

  1. cuidado con las abejas, y mucho mas con los embalses, que son traicioneros, besitos a mis chicos

  2. jo mami, parece que estás al acecho… 😀

    besitos

No se admiten más comentarios