Nos levantamos a las 6 y a las 7 ya estábamos pedaleando. Sigo con problemas en las ruedas. El primer tramo intentamos hacerlo por camino pero pronto desistimos. Escalones, piedras, raíces, agua hacían imposible el camino. Así que bajamos por carretera hasta Canfranc.

Hasta llegar a Jaca no pudimos desayunar porque estaba todo cerrado. Desayunamos en el mismo sitio donde comimos el día antes. Dimos una vuelta por Jaca y continuamos camino.

Antes de Santa Cilia tuve un pinchazo sordo, que al final fue un reventón de la cubierta; con lo que el látex no hacía su trabajo, hinchaba y se perdía todo el aire. Así que tuvimos que buscar un sitio para poder reparar. Caía un sol de justicia y pudimos llegar al hotel de Santa Cilia donde pude reparar en el río.

Allí mismo comimos y al salir a por las bicis tenía las DOS ruedas pinchadas. Hinchamos y seguimos buscando un sitio para reparar de nuevo. Junto al Río de nuevo estuvimos un rato esperando a que el sol bajase y nosotros recuperásemos las ganas de seguir. Tras varios intentos, 6 parches y muchos cabreos conseguimos reparar todo.

Seguimos hasta Artieda por pista buena y tramos de carretera, aunque con alguna trampa en forma de subida, sobre todo la última, llegando a Artieda, que está en un alto imposible. Justo después de llegar empezó a diluviar y hasta a granizar. Estuvimos charlando con dos chavales del pueblo muy amigablemente y nos contaron cosas del problema de Yesa y otras cosas. Al final terminó la cosa entre cubatas y caipirinhas.

