Hoy es el gran día. A las 7 ya estamos pedaleando por el valle del Valcarce. El terreno pica hacia arriba pero se deja hacer.

En las Herrerías paramos a desayunar y a mentalizarnos: nos quedan 8 km de subida brutal. Paco sube como un tiro, yo voy a mi ritmo, regulando. La subida es preciosa pero no te deja respiro. Coronamos el Cebreiro y la sensación de entrar en Galicia es especial.

Tras un descanso y visitar la iglesia de Santa María la Real, continuamos por los altos: San Roque y Hospital, con subidas cortas pero rompepiernas.

Comemos en Triacastela un buen menú del peregrino. Por la tarde decidimos ir por San Xil, una ruta preciosa entre castaños. Llegamos a Sarria cansados pero satisfechos. Dormimos en un albergue privado muy acogedor.

