Carol me llevó a Burgos tempranito. A eso de las 7:30 ya estábamos y me llevé la agradable sorpresa de que José MarÃa estaba también allÃ. Ellos salieron de Cerdanyola a las 23:00 y llegaron una hora antes que nosotros.
Buscamos un sitio para desayunar y sobre las 8:30h nos despedimos de Carol y comenzamos a pedalear.
Salimos por donde decÃa Paco, que le hacÃa ilusión sacarnos de Burgos, y al final nos desviamos bastante de la ruta del GPS, aunque en San Pedro de Cerdeña nos unimos al Camino. Allà sellamos y cuando nos Ãbamos aparecieron los cuatro de Banyoles.
Seguimos por pistas a veces buenas, a veces algo incómodas por los baches y las roderas onduladas de los tractores.
Nos encontramos con un ciclista que venÃa haciendo una ruta y estuvimos un rato charlando con él. HabÃa encontrado las gafas que habÃa perdido José MarÃa, aunque todavÃa no se habÃa dado cuenta.
En Revilla del Campo paramos a tomar unas cervezas y unos chorizitos. Allà volvemos a ver a los de Banyoles en el bar. La «señá» LucÃa, que no Luci, nos atiende como una madre y seguimos ruta hacia Salas.
Camino de Torrelara paramos a hacer fotos a unas setas que habÃa a montones. Setas malas, pero setas.
Poco después, antes de Jaramillo, pasamos por un rÃo de gélidas aguas donde metimos los pies un rato. Corto, porque no se aguantaba el frÃo. En Jaramillo volvemos a encontrarnos con los de Banyoles, y vamos con ellos hasta casi Barbadello del Mercado.
Nosotros cogemos la carretera porque el cansacncio hace mella en todos, que estamos casi sin dormir.
Encontramos alojamiento en el Nieves y por suerte, a pesar de ser tarde también comimos.
Subimos a ducharnos para bajar a ver el partido España-Suecia. Nos tomamos unos cubis José MarÃa y yo. Al final ganamos 2-1.
Salimos a dar un paseo, hacer unas fotos y cenar algo. Satisfacemos nuestro antojo de pizza en el Bar Ferrari.