Desde ayer estamos en zona desconocida para nosotros y vamos tirando con flechas, tracks de GPS y algo de intuición… que es lo que más falla.
Y hoy además hemos decidido cambiar el trazado marcado porque hemos visto que el track nos iba a llevar por el interior y con unos desniveles que ya no son propios… asà que replanteamos la etapa y decidimos tomar la carretera de la costa. Es algo más larga pero tiene menos desnivel y además vamos viendo el mar a ratos.
Salimos de San Cibrao y lo primero que tenemos que hacer es recuperar la etapa de ayer hasta Viveiro, y tardamos casi dos horas en hacerlo, asà que queda justificada la parada prematura de ayer.
En Viveiro hacemos los recálculos y paramos a desayunar. En el bar, el camarero estaba inscrito en la competición anual de tardar más en hacer cuatro bocadillos… y encima cuando los trajo se habÃa confundido con uno de ellos. En fin, que otra hora más perdida.
Buscamos la antigua nacional que nos llevará hasta Ortigueira por la costa. Un contÃnuo rompepiernas nos espera. Subimos hasta los 120 metros, volvemos a bajar, otra vez subimos, y asà hasta el final. De todas formas los kilómetros iban cayendo de manera ágil y pronto nos dimos cuenta de que el objetivo de hoy lo cumplirÃamos sin problemas.
En Loiba paramos a tomar un refresco y allà nos dijeron que los acantilados estaban cerca y que podÃamos ir a verlos.
Paco y José Luis optaron por seguir por carretera. José MarÃa y César hicieron los casi tres kilómetros que le separaban de los acantilados. Mereció mucho la pena el desvÃo. Allà decidimos en lugar de volver por nuestros pasos hacia la carretera, ir buscando la misma pero por los senderos que se veÃan. Con Google Maps nos aseguramos que los senderos eran los buenos y fuimos por senderos durante más de 5 kms. Todo salió bien, lo cual no era fácil; no tenÃamos flechas, ni tracks ni idea de dónde estábamos.
Llegamos Espasante y volvemos a enganchar la carretera AC-862 que traemos desde Viveiro. Paco y José Luis ya están casi en Ortigueira. El resto del camino se hizo con facilidad.
Los que iban por delante se encargarÃan de buscar alojamiento. A pesar de que Ortigueira es una población relativamente grande, la oferta turÃstica en cuanto a alojamiento se refiere brilla por su ausencia. Asà que siguiendo las indicaciones de los vecinos les envÃan a las afueras del pueblo, a Cuiña donde podemos lavar la ropa que ya nos deberÃa durar hasta el final del viaje dentro de tres dÃas.
Por la noche José LuÃs nos sorprende tras la cena con una tarta y una botellita de cava, ya que cumple nada menos que 50 tacos. ¡FELICIDADES COMPAÑERO!
Felisidades José LuÃs por tus sincuenta. Yo creo recordar que una vez los tuve, pero hace tantos siglos de éso que ya no estoy seguro de que haya sido asÃ. En fin chicos. Que ya estáis ahÃ. Un último esfuerzo y ya podéis decirle al que os ha hecho las fotos como si montárais en bisi que muy bien, grasias y hasta la próxima.
Kmpi