Nuevo cambio de planes: Desmontaron la rueda trasera y la llevaron en el carrito de Paco, mientras César iba en la bicicleta de José MarÃa para llegar al taller. Juan les acompañó a la tienda mientras que José MarÃa y José Luis se quedaron en Monzalbarba esperando a que la averÃa estuviese solventada y volvieran con todo arreglado.
El taller estaba lejos, y les costó encontrarlo en el polÃgono. Con la rueda reparada y una cubierta nueva, César la acopló en la parrilla y volvió al pueblo donde esperaban José MarÃa y José Luis. Paco y Juan buscaron la forma de volver al trazado del camino para seguir ruta y esperar a los otros tres.
En Sobradiel volvieron a reagruparse de nuevo y siguieron ruta, para abandonar Aragón poco después y entrar en Navarra.
Los kilómetros caÃan a buen ritmo a pesar del retraso, y a las 13:30 pararon en Gallur a comer… esta vez de mesa y mantel, como debe ser. Un acierto dar con el Hotel Restaurante El Colono, muy recomendable, por precio, por calidad y sobre todo por el trato y amabilidad.
La salida del restaurante fue… cómo decirlo… dantesca. La comida y el calor atorrante que estaba haciendo nos dejó fuera de juego y pedalear se iba a convertir en un suplicio.
Juan y César no estaban para exquisiteces, y en el primer sitio que encontraron allà se quedaron. Los demás siguieron ruta buscando otro lugar. Una hora después los dos ciclistas se despertaron envueltos en un dÃa gris y nublado que no era el que dejaron cuando perdieron el conocimiento bajo el árbol.
Tocaba pedalear para recuperar el tiempo perdido y recorrer los 35 kilómetros que quedaban. Los otros tres finalmente no encontraron el oásis de sus sueños y siguieron ruta.
Pasado Cortes empezó la lluvia a hacer acto de presencia. Tras una larga travesÃa por una pista pedregosa e incómoda, César y Juan se toparon con un corte de camino que fue imposible salvar: un recinto cerrado por una verja que cortaba el camino. La lluvia no cesaba y no podÃan perder más tiempo buscando alternativas, asà que buscaron la carretera nacional, que un paisano les habÃa dicho que tenÃa una vÃa de servicio que llegaba hasta Tudela. Por el camino hablaron con los otros tres que estaban esperando en Ribafurada reguardándose de la lluvia, asà que quedaron allà para reagruparse.
La lluvia paró y se reanudó la marcha hacia Tudela por la vera del canal. Llegaron casi a las 8 de la tarde con más de 100 kilómetros en las piernas.
Vaya ruta mas variada, el calor esta en todos sitios pero pedaleando supongo que sera insoportable, animo chicos