A pesar de habernos acostado pronto, hoy se nos han pegado las sábanas, pero un pequeño vistazo por la ventana me hizo ver que casi mejor, porque estaba lloviendo. Una lluvia fina, pero salir lloviendo no es lo que más apetece, la verdad.
Mientras preparábamos las alforjas y las bicis dejo de llover, como ya habÃa previsto la aplicación del movil, asà que sobre las 8:30 nos pusimos en marcha hacia la plaza de Balmaseda para tomar un café.
Ya no llovÃa, y en cuanto estuvimos listos empezamos a pedalear. Hoy la ruta empieza igual que terminó ayer: tenemos que ir remontando el rÃo Cadagua, pero algunos kilómetros más allá, el rÃo toma su iniciativa, gira a la derecha y nos deja sin nuestra referencia fluvial, que además de ser agradable, nos garantizaba un desnivel constante y suave.
Y enseguida se nota, porque el desnivel se hace más duro y las pistas más pedregosas. Tengo marcados en el mapa un par de puntos negros a evitar, por su dureza y lo complicado de la senda, donde hay que tirar de la bici para hacerlo, y cuando llegamos al punto marcado nos damos cuenta de porqué… esas pistas tienen muy mala pinta, asà que tomamos la opcion sensata. Son tramos cortos, pero nos evitan algunas horas de mal rato.
Continuamos, sin lluvia, aunque en alguna ocasión si que ha hecho intento de caer algo, pero pronto ha parado. Hemos conocido en Nava de Ordunte a Adolfo, un hospitalero que lleva desde el 89 intentando mover esta variante del Camino, y por fin parece que se está conociendo. Poco a poco, recordábamos que en 2004 y en 2005, las variantes de la vÃa de la Plata y Camino del Norte respectivamente no estaban prácticamente transitadas, y hoy están a un nivel increÃble.
Santecilla, Guijano de Mena, Nava de Ordunte, Partearroyo, Vivanco de Mena, hasta llegar a Espinosa de los Monteros, donde tenÃamos previsto llegar a las 14:00 para comer tranquilamente, pero llevamos ya un retraso de hora y media. Llegamos y casi no nos dan ni de comer, pero nos hacÃa falta una parada. Todo lo que habÃamos hecho hasta ahora ha sido subir. La baterÃa de Carolina no está pasando por su mejor momento: anoche no la cargamos y hoy ha gastado más de lo previsto, asà que hemos tenido que economizar baterÃa y tirar más de piernas, lo que hace que el ritmo se vea afectado y el tiempo se incremente un poco.
Durante la comida cargamos un poco la baterÃa, pero en una hora no se consigue mucha carga, pero algo es algo. Después de comer seguimos ruta hacia Ojo Guareña, y finalmente llegamos más allá de las 19:30 y cansados a Santelices, fin de etapa, 71 kilómetros de sendas y caminos.