Aunque el apartamento donde hemos pasado la noche estaba muy bien situado y muy agradable, la ubicación para ser un sábado por la noche con alguna que otra despedida de soltera, no era la mejor. Nos llevamos hasta altas horas de la noche disfrutando de la música a todo volumen del disco-pub de enfrente, que como la noche estaba agradable, estaba casi la música en la calle.
Pero caÃmos rendidos pronto. Hoy nos hemos puesto en marcha un poco antes que ayer, pero hemos desayunado tranquilamente y hemos bajado a la playa para rodar los primeros kilómetros por la arena de Zahara.
Toda esta zona la conocemos porque nos pilló aquà la apertura del segundo confinamiento, y lo primero que hicimos fue coger la furgo e irnos a Tarifa a pasar un par de dÃas, pero en bici no la habÃamos hecho nunca.
Entre una cosa y otra llegamos a la Playa de los Alemanes con algo de retraso, porque tuvimos que parar a resolver un problema con el trabajo. Una vez de nuevo en marcha, subimos al faro de Caraminal, y tras algún pequeño despiste para conseguir subir hasta el camino que lleva al mirador del mismo nombre, conseguimos recuperar marcha y terreno.
Pero la fiesta no habÃa hecho más que empezar. Hoy, sobre la marcha hemos cambiado el trazado de la ruta, que no el destino que seguÃa siendo Algeciras, pero el trazado original tenÃa demasiada carretera y además se alejaba mucho de la costa. Hoy es el último dÃa que veremos el mar, asà que habÃa que aprovecharlo.
Tras subir al mirador y hacer unas fotillos, bajamos en dirección a la playa de Bolonia y como Ãbamos sobrados de tiempo (ejem…) nos paramos a tomar el vermú en un chiringuito por El Lentiscal. Pudimos disfrutar de las conocidas vacas Retintas que en lugar de subir al monte bajan a la playa y que son la atracción de curiosos.
Seguimos hacia las dunas de Valdevaqueros, pero no fue tan fácil. Subir el monte que nos lleva a la zona no dio más problema, pero bajar fue algo complicado. La arena que habÃa acumulada en el monte nos impedÃa ciclar unos pocos metros antes de volver a bajar y a tirar de la bici. Gracias a que era cuesta abajo, porque en esas condiciones subir con esa arena hubiese sido mortal.
Tras perder mucho tiempo y energÃa en esa trampa llegamos a Valdevaqueros y esta vez si, enfilamos carreterra hasta Tarifa. Estábamos cansados y sedientos, y buscamos un lugar en Tarifa para comer un plato de pasta que nos recargase las pilas. HabÃa que preparar las piernas para subir al mirador del Estrecho, que está a mitad de camino entre Tarifa y Algeciras, y que nos elevará la nada desdeñable altura de 400 metros, todo por carretera.
Llegamos a Algeciras aún de dÃa pero no con demasiado margen, el suficiente para buscar el alojamiento ya contratado, ducharnos y bajar a por algo de comida para disfrutar de ella en el mismo Estudio que hoy hemos alquilado en Algeciras.
Si lo estais disfrutando me alegro, pero aunque la ruta es preciosa es tambien muy dura, seguir disfrutandola y besos besos