Esta noche ha sido movidita. Nada más llegar anoche algunos peregrinos nos preguntaron medio en broma, medio en serio si roncábamos, y es que uno de sus compañeros decÃan que roncaba como un oso. Roncar es algo que no se puede controlar, lo que sà se puede controlar es que si no eres capaz de dormir con ronquidos lo mejor es no dormir en un albergue, y mucho menos molestar a todos los demás con bufidos, protestas y golpes de media noche para evitar que el que ronca deje de hacerlo. Los hoteles son una alternativa para ese tipo de gente.
Salimos de Cadavo, después de desayunar en el mismo pueblo con una niebla cerrada. Empezamos subiendo y pronto nos elevamos por encima de la niebla. En la bajada nos volvimos a meter en ella. Hoy estamos ya en la Galicia de los caminos, de los bosques, de los pueblos que empiezan donde termina el anterior, de las vacas…
Uno, que tiene querencia familiar a esta tierra, disfruta como un enano por esos caminos, y esta mañana ha sido especial, ya que la niebla cubrÃa el campo y hacÃa que el paisaje fuese aún más bucólico y más gallego que nunca. Si a eso le pones, mientras pedaleas, un fondo musical de Luar Na Lubre, la experiencia es inigualable.
Desde el principio hemos ido juntos metiéndonos por todos los caminos y siguiendo todas las flechas, hoy la carretera no merece la pena, porque el camino además de ser mucho más agradable, no avanzas mucho más por la carretera. Eso sÃ, nada más salir tuvimos un despiste, yo pensé que José MarÃa iba por delante, pero en algún cruce se paró a hacerme una foto, le pasé y nadie se dió cuenta. Luego pasaron Paco y Alfonso, con lo que José MarÃa quedó el último. Yo tiraba para alcanzar a un José MarÃa que ya no estaba, José MarÃa paraba para esperar a un César que no iba a llegar, y asà hasta que pudimos contactar por teléfono para reagruparnos.
Seguimos ruta. Para salir de Lugo la cosa no es fácil, porque tenemos que salvar casi 200 metros de desnivel; estamos a nivel del rÃo Miño a su paso por la ciudad lucense. Van cayendo los kilómetros, aunque en Galicia los kilómetros corren de otra forma.
Empezamos a buscar un lugar para tomar algo, pero esta zona aunque está llena de pueblos y casas, no es fácil encontrar un sitio para comer. Finalmente llegamos a Ferreira y encontramos una casa rural (Casa da Ponte), donde Manuel nos saca de comer una empanada y unos huevos con chorizo que nos saben a gloria. Decidimos quedarnos a dormir aquÃ. Estamos a 17 de Melide y a 74 de Santiago.Un agradecimiento especial a Maripuri, que nos ha escrito esto tan bonito:
Peregrinos, peregrinos
vais bailando con la bici
al compás de los caminos
sintiendo la sinfonÃa
que sienten los jacobinos
atraÃdos por la magia
de un buen pan y buenos vinos
buenas tierras conquistadas
buenos ratos compartidos.
Chicos, entrar en Galicia os ha hecho olvidaros de vuestros fans de los sofases. Enhorabuena, que ya habéis cruzado vuestro ecuador temporal.
Kmpi
Queridos cheris, dos puntos. Acabo de hablar con Paco y me ha explicado lo que vais a hacer. TODAS vuestras decisiones son cojonudas.
Un abrazote de oso,
Kmpi
Animo…. mucho animo!!!!.. seguir asi, os leo dia a dia… y paso a paso… que llegareis al final del camino. Seguro.
Abrazos.
Cotri
bonita canción como todas las de Luarna lubre,los vimos el Merayo y yo en directo en el Palau San Jordi que hacian de teloneros a Mikel oldfield ¡¡¡casi ná!!!.Suerte amigos
¡Saludos pa los 4 mosqueteros!
Estos dÃas os teniamos olvidados, en mi pueblo lo de "internete" no a llegado, andamos con los "tambores y señales de humo". Tener en cuenta que en Galicia los kilometros son de 2000m. y que despues de un puerto llega una subida y la unica bajada, es cuando te tiras de la bici; es duro pero muy bonito , paisajes que solamente los vereis en Galicia y en vuestros sueños.
Disfrutarlo todo lo que podais