PRIMAVERA
Desayunamos en el hotel a las 7 de la mañana y tomamos el carril bici de Gijón.
Atravesamos casi toda la ciudad de punta a punta para salir a la carretera que nos lleva a Avilés. Pronto nos despojamos de las prendas de abrigo que llevábamos. La salida es un poco fea, por una zona industrial y con bastante tráfico, aunque pronto tomamos una más tranquila que nos permite disfrutar, ahora sÃ, del paisaje. La Baragaña, Manzaneda, La Sierra, Zancornio, Cascayo… pequeñas aldeas asturianas enlazadas unas con otras hasta llegar a las afueras de Avilés, donde enganchamos con la carretera nacional y empieza una larga y rápida travesÃa hasta entrar en la ciudad.
VERANO
En Avilés paramos en el Café Graña, donde cada año, desde hace muchos. Variedad de bocadillos, buenos precios y un trato amable y cercano de Sonia, que ya hasta nos recuerda de otros años y con la que estuvimos intercambiando fotos de niños, nietos y perros. Nos ha prometido que para el año que viene, por fin, tendrán sello, asà que tendremos que volver.
Salimos en dirección a la Playa de las Salinas donde apetecÃa darse un chapuzón. Los primeros que encontraron el bañador en las alforjas, José MarÃa y César, se metieron en el agua aunque estaba algo frÃa, pero tras un rato no apetecÃa salir. Juan y Paco sólo se remojaron las piernas.
Tras una visita y unas cuantas fotos al Museo de Cousteau seguimos ruta para empezar las primeras subidas del dÃa, por Piedras Blancas.
OTOÑO
El dÃa comienza a ponerse grisáceo y antes de la subida de Santiago del Monte se forman dos grupos: Juan y César tiran por el trazado de flechas amarillas y Paco y José MarÃa toman una alternativa «más fácil».
Los dos primeros seguÃan el camino y hasta se permitÃan el lujo de bajar por el Monte Granda, que es muy divertida para quien le gusten las bajadas «chungas».
Mientras tanto los otros dos seguÃan por su alternativa más fácil por los alrededores del Aeropuerto de Asturias… literalmente.
Nos unimos todos de nuevo en Soto del Barco cerca de las dos de la tarde e intentamos buscar algún sitio para comer, pero no habÃa nada cercano al camino que mereciese la pena, asà que tiramos de lo seguro, el Restaurante Casa Zoilo, a la entrada de Muros de Nalón.
INVIERNO
Tras una última subida, llegamos a Muros y paramos a comer. Un ligero menú asturiano compuesto de un lebrillo de fabada de primero y un segundo plato adicional dejaron KO a los cuatro ciclistas… otra vez.
En mitad de la comida comenzó a llover, primero de forma suave y luego con rachas de viento que nos mojaban incluso dentro de la terraza. Empezó el dÃa a ponerse negro, lluvia fuerte y hasta frÃo.
Con semejante panorama sólo habÃa una opción… cruzar el puente y quedarnos en uno de los apartamentos La Flor que ya nos sirvieron de alojamiento en 2012. Fin de etapa apresurada que sólo tenÃa una pega… la fabada que pretendÃamos quemar en los próximos kilómetros se iba a quedar donde estaba… en nuestras barrigas.
Se cumple eso de que en Asturias puedes llegar a ver las cuatro estaciones del año el mismo dÃa.
Vaya jornada completita chicos … espero que no tengais una noche atronadora con luchas fetidas de fabes contra fabes jajaja
Que tengais dulces sueños. Besitos y hasta mañana bicigrinos
Vaya excusas pacomé fabada. Que subes, que bajas, que te bañas, que noncuentras el bañador… Con lo buena questá la fabada enlatada de Mercadona! Y sin tantas parafernalias…
Me cachis!!! ahora que releo vuestra etapa de ayer y con las horas que son … ¡lo que yo darÃa por pillar ese plato de fabes! ummmmm
Etapa «pizza» habeis tenido …¿es cosa mia o os veo mas gordicos?…mu xulas las fotos, un poco moñosa la del trio juan-cesar-josemaria. Venga..q ya os queda poco, besiiiiiiisss