Toque de diana tempranito, a las 6 y a las 7 y poco estamos ya en marcha. El hospitalero de Santander nos ha explicado cómo salir y nos ha dado algunos consejos. Nos comenta que a partir de aquí ya podemos empezar a tomar caminos y pistas. Y efectivamente es así. Aunque el primer tramo es algo feo e incómodo, y hasta mal señalizado, tras cruzar el puente del ferrocarril sobre el Pas empezamos a ver los pueblecitos desde dentro, y a entrar en ellos por los caminos y no por las carreteras.





A las 10 de la mañana ya llevamos 30 km y paramos a tomar algo en Requejada. Seguimos por pistas buenas hasta llegar a Santillana del Mar donde paramos a hacer unas fotos y a beber unos vasos de leche.

Pasado Oreña, Paco, para ser fiel a su ancestral costumbre, se da cuenta de que se ha dejado el libro, la credencial y las notas en algún sitio entre donde estamos y Santillana, así que se aplica la «ley de la botella»: el que la embarca va a por ella y Paco se vuelve a por el libro. Nosotros nos quedamos en el pórtico de la Iglesia de San Pedro desde donde escribo estas líneas mientras José María se duerme una repasada siesta.

A las 14:00 vuelve Paco con el libro y retomamos el camino. Paramos a comer una hora más tarde en Cóbreces, y al terminar vamos tranquilamente hasta Comillas, donde visitamos el Capricho de Gaudí.


Nuestro destino es San Vicente de la Barquera pero allí nos han dicho que no hay albergue así que nos recomiendan ir a Llanos, un albergue antes de llegar a San Vicente.

