Etapa 17.- Villamanín – Gijón

Tras salir del albergue, salimos a la N-630 y fuimos a desayunar a Ezequiel. No hay muchas más opciones, pero se desayuna bien: Café grande de desayuno, cuatro tostadas, dos rosquillas y tres galletas caseras por 6€. Rosquillas y galletas de «tapa» con el café.

Hoy tenemos que recuperar los 12 kilómetros que no pudimos hacer ayer para subir el puerto de Pajares y los otros cinco de bajada hasta el pueblo de Pajares.

Con el motor de Carol a tope y las pilas nuestras cargadas la subida se hace bien, disfrutando del paisaje y de los primeros kilómetros de subida suave. Los últimos cinco kilómetros se ponen más serios y nos hacen darlo todo hasta el alto, pasado Arbás del Puerto.

Arriba el paisaje es espectacular, pero la bajada por la vertiente norte es mucho peor que por lado por el que venimos, así que hay que extremar el cuidado sobre todo hasta Pajares porque hay rampas de hasta el 17%.

Tan es así que nada más empezar a bajar, con coches subiendo haciendo rally, paré no sé si por intuición o por casualidad pero me costó frenar la bicicleta. Tenía el freno trasero hecho un bloque y las pastillas no respondían.

Pensaba que era porque estaban gastadas pero al quitarlas comprobé que no. Limpie los pistones, los llevé hacia atrás para montar las pastillas de nuevo y todo pareció arreglarse.

Comenzamos a bajar con mucho cuidado porque había bastante tráfico además.

Llegamos a Pajares y fuimos a visitar a Marisa, que a esa hora estaba ya terminando de limpiar el albergue para preparar el nuevo día. Sellamos, charlamos un rato con ella recordando nuestros anteriores pasos por el albergue y seguimos bajando hasta Campomanes.

Allí paramos a tomar un café y comer algo para reponer fuerzas y seguir. En teoría el resto de la ruta hasta Gijón es bajada, pero en Asturias hay bajadas de dos tipos: hacia arriba y hacia abajo.

Así que tuvimos que sudar la camiseta de lo lindo, no solo por los 105 kilómetros que nos hemos hecho, sino porque hace bastante calor.

Y la mitad del trayecto que nos faltaba bajando por el río Caudal, con una pintaza para bajar a refrescarse impresionante, pero no conseguimos encontrar un sitio accesible para hacerlo.

Llegamos a Oviedo, a la Catedral para sellar por penúltima vez y al ver nuestras credenciales nos hicieron la «Salvadorana», el equivalente a la «Compostelana» del Camino de San Salvador, y nos regalaron dos entradas para ver la Catedral.

Los últimos 30 kilómetros del viaje prácticamente todos por carretera, primero muy concurrida y más adelante solitaria y por zonas increíbles de montes. Llegamos a Gijón sobre las 7 de la tarde, felices por haber podido completar con éxito este viaje, que no teníamos muy claro al principio si podríamos con los aproximadamente 1200 kilómetros recorridos en 17 días y 500 noches.

Buen Camino, peregrinos.

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