Hemos desayinado fuera, cerca del hotel donde hemos dormido hoy, en el centro de Zamora. Desayuno escaso, café malo, nos vamos casi como llegamos. La menos no fue caro.

Antes de tomar camino una visita rápida a la Catedral a la que no fuimos anoche durante el paseo de después de la cena porque estaba demasiado lejos para ir andando.
De vuelta, mientras buscamos las flechas del camino nos volvemos encontrar con Gentza, que está vez sí nos hemos quedado con el nombre del ciclista de Álava. Es más madrugador que nosotros, ha dormido en El Cubo de la Tierra del Vino y ya he recorrido 20 kms, y nosotros sin empezar.

La salida de Zamora es un calienta piernas ya desde el primer momento y pronto dejamos la ciudad y tomamos las primeras pistas de tierra que nos acompañarán casi toda la etapa.

En Montamarta hicimos una parada de las buenas, de las de bocadillo y cerveza, para rellenar el depósito y poder seguir el resto sin parar.

El terreno es bueno, y el perfil es un continuo sube y baja, con poco desnivel pero que se atraganta en ocasiones.

Tras varios pueblos y una pequeña parada para comer un helado, seguimos hasta Granja de Moreruela, donde el camino se bifurca y se sigue bien hacía Santiago por el Camino Sanabrés o en nuestro caso hacia el norte hacía Benavente siguiendo la Vía de la Plata.

En el albergue mientras sellamos, el hospitalero nos indica que en Barcial del Barco podemos coger la Vía Verde que nos llevaría a Benavente. Y así hicimos, mereció la pena el consejo: ahorramos tiempo, distancia y sobre todo nos quitamos la carretera de encima.

Llegamos a Benavente a eso de las seis.
