Hoy nos levantan con música celta, y nos dan de desayunar los dos hospitaleros catalanes.

Salimos, no muy pronto, eso sí en dirección a Luarca, y lo visitamos al menos al vuelo.

Comenzamos un rosario de subidas y bajadas continuas, alternando caminos y carreteras. Todo de buen firme y cómodo.

Cuando íbamos hacia Tapia de Casariego tuvimos algunos despistes para tomar el camino a Toi. Hicimos el paso a Ribadeo y la llegada a Galicia por la N-634, por el viaducto.

Decidimos avanzar un poco antes de comer ya que solo eran las 13:15 cuando llegamos. Así que tiramos un poco más. Cuando entró el hambre no había dónde comer y estuvimos buscándolo durante rato. Al final encontramos el mejor sitio: Casa Domingo en San Vicente que estaba fuera del camino, cerca de Vilar. Caldo, cocido, callos, jarrete, requesón… Galicia en estado puro. Arrastrándonos salimos del restaurante y continuamos viaje. Empezó a llover nada más salir y así estuvimos hasta llegar a Lourenzá. Todo por carretera, aunque solitarias y tranquilas, con paisajes bromosos y bucólicos. Más Galicia en estado puro.

La lluvia no impidió que llegásemos a buena hora, ya que era la típica en Galicia.
Llegamos a las 17:30 y ya se nota que estamos en Galicia, esta vez en los albergues. Casita preciosa, bien equipada y cuidada.

Una compra a base de fruta y un paseo por el pueblo culminan el día. Hoy no hay peregrinos.

