Salir de Ubrique no ha sido tarea fácil. Ayer salimos en dirección a Grazalema. Segundo intento. Cuando casi estábamos llegando a Benaocaz, tras una dura subida de cuatro kilómetros por carretera, mi rueda trasera dijo «hasta aquû, y el núcleo de los trinquetes dejó de hacer su función, que es justamente girar la rueda a la vez que pedaleas. Tras un pequeño reconocimiento de la situación, lo único que quedaba era volver a bajar a Ubrique para volver al taller. Pero no habÃa repuesto, ni opción de arreglo. Al menos una solución completa. Fuimos a la otra tienda del pueblo, Pinkman Bikes, donde ahà sà me intentaron desmontar y limpiar todo el eje de la rueda.
Mientras se solucionaba la averÃa nos dimos una vuelta por el pueblo, fuimos a comer y a eso de las 5 ya tenÃamos la bici arreglada, o mejor dicho, apañada para poder seguir.
Pero ya era muy tarde para ir a Grazalema, y la bici no estaba en situación de arriesgarnos a meternos en más complicaciones, asà que decidimos ir directamente a Arcos de la Frontera, por la carretera de El Bosque, que es lo que hicimos finalmente.
Pero eso será más adelante… mucho más adelante. Concretamente hoy, porque todo esto que hemos contado fue ayer. Asà que seguÃamos en Ubrique, buscando de nuevo alojamiento y aprovechando todo el dÃa para trabajar un poco y sobre todo descansar.
Y hoy, cuando ya por fin tocaba salir de Ubrique, Carolina se levantó con un terrible dolor de cabeza, lo que nos obligó a retrasar un poco la salida. A las 12 salimos, y ya porque tenÃamos que entregar la habitación, compramos algo de comida y por fin, sobre las 13:30 tomamos camino hacia El Bosque.
Eran sólo 15 kilómetros, pero hacÃa bastante calor, y llegamos con hambre por las horas que eran ya. Asà que paramos a comer, visitamos el pueblo y sobre las 4 volvimos a las bicis. Carol ya se encontraba bastante mejor, pudo comer algo y cogió fuerzas.
TodavÃa quedaban 30 kilómetros hasta Arcos, y llegamos casi anocheciendo, con tiempo de alojarnos, ducharnos, bajar a cenar algo y recorrer las empinadas calles de Arcos, donde tuvimos la ocasión de ver los ensayos de el paso de una cofradÃa por las estrechas y empinadas calles del pueblo.
Mañana, si no hay más sorpresas volvemos a Cádiz.