A las 7:30, Rosa nos tiene preparado el desayuno. Había hecho un bizcocho la noche anterior.

Le escribimos en el libro de visitas un acertijo al revés, a ver lo que tarda en descifrarlo.

Nos ponemos en marcha a las 8:00 y comenzamos a hacer un recorrido precioso por la costa. Aunque no sin antes meternos en un lío por hacer caso de las flechas y acabar empujando la bici. Fue poca cosa.

Visitamos el Restaurante de Arguiñano en Zarautz, y Getaria, un bonito pueblo pesquero. El día se ha completado por una sucesión de subidas y bajadas por carretera algunas peligrosas, pero casi todas plagadas de ciclistas. También es que era domingo y era buen día.

Paramos a comernos un chuletón en Iruzubieta y llegamos poco después al Monasterio de Zenarruza donde paramos sobre las 17:00 de la tarde. Poco después llegaron dos ciclistas más de Manresa. Por la mañana adelantamos a un peregrino a pie, que decía que dormiría en el Monasterio.

Mucha calor y demasiada carretera.

A última hora llegó el peregrino, tras haber pasado una granizada fortísima que cayó a eso de las 8 de la tarde.

Los monjes nos ofrecieron arroz en ensalada y arroz con leche.

