Etapa 11: Ribadeo – Lourenzá

Desayunamos la tonelada y media de «pastas» que compró ayer Paco, salimos del albergue y a 200 metros hacemos la primera parada para tomar café. Tomamos el camino que nos lleva a Mondoñedo, un camino fácil. En Mondoñedo visitamos la Catedral y tras unas fotos de rigor salimos del pueblo, no sin pocas dificultades. Llevamos desde primera hora con los chubasqueros y las fundas de las alforjas puestas, y ahora es cuando empezamos a notar que sobran.

Ahora empieza la subida al puerto da Xesta, la mayor altitud que vamos a tocar desde que empezamos el camino. Después de subir y avanzar un poco, tomamos unos bocatas algo más adelante, en Abadín y echamos la primitiva.

Seguimos subiendo y bajando cruzando una y otra vez la nacional hasta llegar a Villalba.

A la salida del pueblo, José María decide «dejarse caer» y Paco le hace los coros. Hasta roncaron. Yo aprovecho para escribir. Cuando se despertaron, Paco no quiere ni darle un besito. ¡Arisco!

Llegamos a Baamonde después de la siesta, no sin antes tener un percance al cruzar la carretera. Cruzó Paco, yo tras él, y cuando ya habíamos cruzado José María nos llamó. Yo me giré y Paco frenó. Accidente en cadena. Casi me subo encima de él. Sin consecuencias, a parte del descojone de José María en el otro lado de la carretera.

El albergue genial. Hicimos nosotros la comida y estuvimos solos.

La hospitalera nos indicó por dónde ir mañana.

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